Nada es para siempre. El hielo se derrite, el sol se oculta, las cenizas se las lleva el viento, los amores se acaban, las personas cambian.

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¿Cuántas veces hemos escuchado eso?.

Hay muchas cosas que tienen principio y final, más bien cumplen un ciclo, amores, relaciones, trabajos. Lo más difícil es aceptar cuando algo se termina, y muchas veces lo que más duele son las expectativas que uno no llega a cumplir, ya sea casarse, un ascenso, formar una familia y/o tener hijos, o un viaje. Nuestras expectativas son muy altas y cuando no logramos realizar esos proyectos la frustración es inmensa.

Aquí te daremos 6 tips como afrontar ciclos que terminaron, relaciones que se acabaron.

Piensa en positivo:

No desesperes es lo más importante, si la relación se acabó, re considera que a lo mejor, fue muy positivo que eso ocurriera. Piensa en que no perdiste a nadie, sino que a ti te perdieron.

Si en el trabajo no lograste tus metas, haz un plan de análisis, trata de rever donde pudieron estar las fallas.

El objetivo central, es aprender de estas vivencias que te tocaron aprender.

Aprende a no cometer los mismos errores:

No hagas lo mismo que te llevaron a esa situación, toma las decisiones con más calma, pensando en el costo-beneficio de lo que harás. Piensa si vale la pena lo que realizarás, si eso hará que tu estés mejor, si te enriquecerá espiritualmente. No decidas hacer cosas estando enojado, no es bueno, tampoco prometas cuando estés feliz, son estados en que nos encontramos emocionalmente inducidos. No pienses que fueron fracasos, sino aprendizajes.

No te sientas perdedor:

Escuchaste o leíste esa frase que dice: ¿”Para ganar hay que aprender a perder”?.

Tiene un gran significado emocional y real, pues quien conoce de perdidas valora dos veces más las victorias, así que no sientas que no eres capaz de lograr tus objetivos. Tienes capacidades para lograr lo que desees, solo debes proponerte metas a corto plazos e ir paso a paso.

Desahógate y llora:

Llora, saca de adentro lo que está molestándote, busca compañía, apoyo emocional en tus seres queridos. En momentos de rupturas, de perdidas o de angustias, siempre es positivo rodearse de los afectos y de las personas en las que más confiamos, ellos ayudan a que sepas que no estás solo en momentos duros. Habla de lo que te lastima mitiga un poco el dolor, y anestesia las heridas.

Tómate tu tiempo: 

Si terminaste una relación, no te apures en sobreponerte, el proceso de superación lleva un tiempo, y todos necesitamos de diferentes tiempos para curar heridas y aceptar las cosas. No creas en eso de: “un clavo saca a otro clavo”, quien inventó esa frase obviamente no sabía nada de carpintería ni de sentimientos. Sobre el corazón no se manda, el sanar heridas y que vayan cicatrizando, muchas veces depende de la cantidad de amor que sentimos, y que planes y/o proyectos teníamos con esas personas. Por ese motivo, no te apresures a nada, ve con calma.

Ámate más que  nunca:

No es egoísmo, es amor propio, para amar a alguien primero hay que amarse a uno mismo. Valórate tú, si no te supieron valorar o amar. No todos tienen capacidades para ver lo grandioso que somos. Algunas personas no saben amar, con decir que ni ellos mismos se aman. No pienses en perdidas, ni le busques explicaciones a todas las cosas, hay circunstancias que ocurren y no sabemos porque fueron, pero es importante saber aceptarlas y que no las podemos cambiar.

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