Muchos caminarán a tu lado, pero nadie caminará por ti

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Resulta de mucha utilidad un recordatorio esporádico de nuestra responsabilidad ante la propia vida y el rol que los demás pueden jugar en ella.

Muchas veces dejamos de lado nuestra vida por hacerle el camino a los demás y otras veces pretendemos que los demás vivan lo que solo nosotros podemos hacer.

Nadie puede aprender por nosotros, ni amar por nosotros, ni perdonar por nosotros, ni crecer por nosotros… Vamos compartiendo trayectos con muchas personas. Cada una de esas personas tiene un impacto en nuestras vidas.

Algunas personas solo nos acompañan unos cuantos pasos, otras pareciesen haber llegado para recorrer el camino hasta el final. Pero incluso en estos casos, nadie puede avanzar por nosotros. Podemos sentir que nos empujan, que nos cargan que nos llevan de la mano o incluso que quisieran atarnos a cualquier cosa para dejarnos allí, pero sin nosotros ninguna acción de nuestra propia vida es posible.

 

Disfrutemos el camino, asumiendo la responsabilidad de dar cada paso, con o sin ayuda, con o sin compañía, al final partiremos con una mochila cargada de experiencias, de momentos y de sentimientos, eso será lo que en cualquier caso nos podremos llevar.

No podemos alimentar esa mochila si se la damos a alguien más, no se llenará… Nos la devolverán vacía y quizás el tiempo que invertimos esperando que a través de la vida, los sueños, las penas de otros, nos llenaran nuestra mochila, ya no podamos invertirlo en recolectar nuestros propios momentos, en cargarnos de lo que vinimos a hacer… Ser felices, sentir, amar, dar, descubrir… Y por si fuese poco, en el camino, aprender.



Apreciemos la compañía, honremos a quien teniendo muchísimas opciones, prefiere estar con nosotros para recorrer un pedacito del camino. Pero entendamos que la felicidad no se endosa, que el amor no se endosa, que las vivencias no se endosan. Nos corresponde vivir cada experiencia en carne propia y hacernos responsables de lo que queremos vivir.

Cuando veamos hacia atrás al final del camino, solo totalizaremos lo propio y las experiencias de terceros por supuesto que habrán generado un impacto en nuestras vidas, nos habrán hecho sentir mejores o peores personas, nos habrán hecho llorar o reír… Pero en todo caso lo que importará en ese momento será los pasos dados, lo que hicimos por alcanzar nuestros sueños, lo que sentimos y las huellas que dejamos en el camino y en la vida de los demás. Sin pretender que nadie más recorriera por nosotros nuestros pasos.

Por: Sara Espejo

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