Este año aprendí a no esperar nada de nadie. Quien me piense, que me escriba. Quien me extrañe, que me busque…

Reflexiones 3696 Visitas

Con el pasar de los años nos volvemos más sabios, maduramos, mejoramos nuestra visión respecto  a muchas cosas. Aprendemos a darle el valor que corresponde a cada situación. Entendemos que hay cosas que no se pueden mendigar, ni exigir, como la amistad, el amor. Son cosas que deben nacer, no se deben pedir.

En lo personal este año aprendí a no esperar nada de nadie, si tengo que andar pidiendo algo, entonces no lo quiero. Quien me extrañe, que me busque, quien me quiera que me lo demuestre.



Entré en una etapa donde quiero hechos, realidades, verdades, la época de las palabras bonitas, ya pasó.

Busco seguridad, estabilidad, de las fantasías no se vive, son bonitas, se precisa de ellas, para no morir de realidad, pero todo en cantidad equilibrada.

A medida que pasan los años, las mujeres nos hacemos más fuertes, más sabias, ya no le tememos a las tormentas, aprendemos a caminar bajo la tempestad sin perder la calma, sin perder de vista donde están nuestras metas. Para llegar a esa etapa, fueron necesarias muchas tormentas, muchos obstáculos, muchos fracasos.



Pero como mujeres guerreras que somos, aprendemos de cada caída, a limpiarnos las heridas y a continuar. Cuando batallamos solas, no buscamos príncipes azules, sino guerreros capaces de caminar a nuestro lado, sin intentar apagar esa luz que emana de nuestros corazones.



La vida nos va enseñando quien si y quien nunca más. Aprendemos a escoger nuestro compañero de viaje, ya no buscamos cuerpos perfectos, sino almas hermosas. La sabiduría te la da el paso del tiempo, los años acentúan su marca en la piel, y también en el corazón, depende de cada una de que manera utilizar cada vivencia y experiencia.

Una mujer segura no comete el error de llenar su vida  con cualquier compañía, deja que llegue el indicado, y si no aparece su socio de ruta, sigue su camino.

 

Compartir

Comentarios