Carta de una madre abandonada, a sus hijos. “Hijos, los amé desde el primer momento…”

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¡Que triste y doloroso es ver hoy en día, cómo muchos hijos se pelean por la herencia de sus padres, pero ninguno de ellos se pelea por cuidarlos cuando envejecen!. Te compartimos esta triste carta de una madre a sus hijos…

“Hijos, los amé desde el primer momento que supe que estaba embarazada, los amé en silencio, a gritos, apasionadamente, incluso cuando estaba enojada, y continué con el embarazo a pesar de haber sido abandonada por su padre.

Mes a mes vi crecer mi panza, les hablaba, les cantaba… Cuando llegaron al mundo fueron recibidos con todo el amor de este mundo, cuidaba a cada segundo que nada les sucediera. Disfruté como una odisea sus primeras sonrisas.



Cuando empezaron a caminar, pasito a pasito los acompañé, los arropé en el frío, con amor, con mi calor, los cuidé durante largas noches, cuando sus cuerpos se afiebraban. Estuve en sus primeros días de escuela, los despedía con una gran sonrisa, los esperaba con ansias.

Cuando llegó la adolescencia siempre los alenté a seguir sus sueños, a luchar por ellos, estuve en su primer fracaso amoroso, en su primer baile.

Cuando fueron a la Universidad se mudaron, cada uno estudiando lo que eligieron, mientras, yo trabajaba arduamente para pagar sus estudios, más que antes me esforzaba, los costos eran muy altos. En su graduación me sentí orgullosa, feliz, yo buscaba verme en sus ojos, pero no lograba alcanzarlos; “es la emoción de ellos, por eso están distraídos”, pensé en ese momento.

Encontraron sendos empleos, se comprometieron y llego el “gran día, el de sus bodas”, una fiesta increíble, por fin podría conocer a mis nueras. Antes nunca se pudo, ustedes no podían venir a casa, el trabajo, sus obligaciones, sus amistades.

Nacieron sus hijos y ahí estuve, apenas me llamaban: “Ma, tengo que salir, me cuidás al nene…” esas eran sus palabras.

Un día desperté en una cama de hospital, apenas podía escuchar al doctor decir: “Ella no puede estar sola, es mayor…”, y desde aquel día estoy aquí, sentada en la ventana contemplando el paisaje, y siempre es lo mismo, cada fin de semana: “No podremos ir, mi esposa y yo tenemos una cena”, “no puedo, es la graduación de los chicos”… 
Hace unos días el médico me dijo que no me queda mucho tiempo, y mientras escribo estas líneas quiero pedirles que amen a sus hijos, como yo los amé a ustedes, pero que no cometan el mismo error que yo cometí, justificar cada una de sus ausencias en navidades, cumpleaños, aniversarios, porque se los frágiles que son ustedes, y no sé si podrían soportar tanto abandono de sus hijos, como yo soporté el de ustedes.

Los amo. Mamá”

Esta triste carta fue encontrada sobre el cuerpo de Elvira, en un geriátrico en la ciudad de Buenos Aires (Argentina).


MORALEJA: UNA MADRE PUEDE CUIDAR 10 HIJOS, PERO 10 HIJOS NO PUEDEN CUIDAR UNA MADRE.

Autora: Bella Renz

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