Aquello que no traiga calma y tranquilidad a tu vida, déjalo atrás. No hay precio más caro que perder la paz.

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“AQUELLO QUE NO TE TRAE CALMA Y SERENIDAD A TU VIDA, DÉJALO ATRÁS”
¿Por qué nos cuesta tanto dejar las cosas que nos hacen daño? Hay una máxima del Sr.Thomas Jefferson, que admiro mucho:

“Me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado”.

En éste marco, tenemos que aceptar que es muy hermoso vivir con sueños e ilusiones, pero con los pies bien puestos en la tierra. La historia del pasado, sólo es eso: “pasado”, está muerto y enterrado y no tiene regreso posible. El futuro aún no existe, apenas lo estamos construyéndolo aquí y ahora. Si tú eres una mujer que vive anclada en el pasado, tu presente se tornará en una vida muy accidentada. No es bueno estar reciclando siempre en lo mismo, girar alrededor del mismo círculo vicioso de quejas y dolores:

“Es que mi esposo es alcohólico y aparte es histérico”, “Es que es un irresponsable y no me da para el gasto”, “Es que me violaron”, “Es que me engañaron”, “Es que me dejaron”, “Es que se burlaron de mí”, “Es que estoy enferma”, “Es que soy muy pobre”, “Es que soy muy torpe”, “Es que no tengo suerte”. Oye, ¿Sabes cómo se llama todo eso?, Esas frases se llaman: Excusas, excusas, excusas, entiéndelo de una vez, o habrás perdido tu tiempo miserablemente. ¡¡Deja ya el pasado atrás!! ¡suéltalo!… deja que se vaya…



¡Atrévete a decirle adiós! No puedes pasarte la vida tratando de retener todo aquello que no te es útil para nada. Aquello que te estanca en tu progreso, superación personal y te impide crecer como persona. Te puedes pasar años tratando de reconstruir una relación rota y lo más seguro es que te quedes sola, aruñando los techos y paredes de tu vida, añorando el tiempo perdido y diciendo: “Quisiera, quisiera, quisiera, cuánto hubiera querido que fuera”…

Pero no fue y punto. Tampoco puedes darte el lujo de forzar situaciones que sabes que a la larga se convertirán en tu propia trampa, en tu propio martirio, en tu propio infierno. No puedes definitivamente, ser tan ingrata contigo misma, enclaustrándote, encasillándote, sujetándote al ayer, limitándote, negándote a una nueva oportunidad de encontrar tu verdadera felicidad.



¿Qué te juzgarán y te condenarán? ¿Y qué?, Nadie sabe lo que pesa el muerto, más que el que lo trae encima, defiéndete, arrójate, vence tu temor, tu miedo y tu angustia al qué dirán.

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