No te permitas autosabotear tu felicidad, ¡te la mereces! – 5 Formas de alejarte de la felicidad

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Muchas veces no sabemos lidiar con nuestra propia felicidad, nos dedicamos a encontrar motivos que nos bajen de las nubes a donde hemos llegado y pareciese que por algún motivo no pudiésemos sostener los estados de bienestar y tranquilidad por mucho tiempo, sin ejercer medidas que terminen por perjudicarnos.

Los motivos por los cuales atentamos contra nuestra propia felicidad son múltiples, pero acá listamos algunos que se presentan con frecuencia:

Sentirnos culpables por ser felices: Esto puede sonar loco, pero a veces, especialmente cuando nuestros afectos no se encuentran del todo bien, sentimos una especie de sentimiento de culpa que nos  limita el disfrute de cualquier estado de bienestar y de goce que podamos sentir.



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No sentirnos merecedores: Muchas veces podemos arrastrar creencias limitantes que nos hablan de que por diferentes motivos no somos lo suficientemente buenos, no somos lo suficientemente jóvenes, no somos lo suficientemente atractivos, no somos lo suficientemente adinerados, etc., etc., etc., como para merecer ser felices y estamos todo el tiempo buscando peros, excusas, cosas que nos hagan sentir mal y nos den ese mensaje: “te lo dije, era muy perfecto para ser real”.

Vincular la felicidad a algo específico: Cuando asociamos la felicidad a algo específico, el novio perfecto, la familia soñada, la remuneración deseada, o cosas por el estilo, estaremos muy expuestos a sentirnos frustrados y obviamente a no valorar lo que tenemos y somos.



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Ser supersticioso: Eso de andar malinterpretando la vida en nuestra contra, resulta siempre contraproducente, bastará con que un gato negro se nos cruce por el frente para creer que tendremos un mal día y eso sí que tiene poder, el creer, si creemos que tendremos un día fatal, lo más probable es que así ocurra.

Comparar nuestra vida con la de otros: Ya compararse de por sí no está bien, o terminamos sintiendo lástima por los demás o por nosotros mismos, todos somos diferentes, todos recorremos caminos distintos. Lo único que nos debe interesar es buscar la mejor versión de nosotros mismos.

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Creer que tu valor está dado por lo que tienes: Somos seres maravillosos, que no necesitamos de nada, que somos perfectos tal cual somos. Tenemos un valor intrínseco, que nada tiene que ver con lo que tenemos, sino con lo que llevamos dentro.

Si reconoces alguna de estas técnicas para limitar tu felicidad, tienes un trabajito que hacer: ¡Sustituirla! Naciste para ser feliz, ése es tu principal propósito. La vida es como un juego, pero cuando no entendemos cómo jugar, vamos imaginando misiones equivocadas, cuando sabemos que a lo que vinimos es a ser felices son muchas las cosas que podemos valorar y muchísimas otras que podemos descartar.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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