La distancia más larga entre dos personas es un malentendido.

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El malentendido entre las personas hoy en día es moneda corriente. Los problemas surgen por una mala interpretación, por orgullo, porque somos muchas veces incapaces de corregir el error cometido.

No sabemos manejar el orgullo y seguimos adelante con esa actitud negativa, y las relaciones se quiebran, e incluso dejamos de hablarnos sin valorar lo que estamos perdiendo.

Para evitar eso, lo primero que debemos hacer es:

Tragarnos el orgullo y pedir perdón.

Debemos aprender que tragarse el orgullo no engorda, y soluciona muchas cosas.

Pedir perdón, no porque estemos equivocados en si, sino porque valoramos más la relación que un malentendido.



Ser los más objetivos posibles y saber que fue lo que nos llevó a eso.

Analizar situación por situación, y hacer cambios importantes  en nuestras actitudes.

Saber guardar silencio.

“Calladitos nos vemos más bonitos”, es una herramienta de gran ayuda. Para que romper el silencio si no se tiene nada bueno para decir, si no diremos algo constructivo  que mejoren o que solucionen las cosas.



Aprender a observar más.

A veces juzgamos por una simple impresión y no analizamos profundamente las cosas. Nos dejamos llevar por el enojo y las emociones negativas.

Cambiar actitudes.

Un cambio de actitud es un paso muy grande y bueno.

Ser amables, hablar de manera cortés, pedir bien las cosas.

Decir las palabras “mágicas”.

“Por favor”, “Gracias”, “Buenos días”, “Permiso”, “Perdón”.

Son palabras de lo más simples, pero a la hora de dirigirse a otra persona, se convierten en “mágicas” en el tono correcto. Son palabras que forman parte de la buena educación, de la cortesía, de los buenos modales y costumbres.



Dejar de lado la arrogancia y el sarcasmo.

Hablar con humildad, de manera directa, franca y en un bueno tono, son herramientas infalibles a la hora de mantener buenas y duraderas relaciones. Ser arrogantes y sarcásticos nos lleva a chocar con las personas, a no entablar buenas relaciones.

Autora: Izabella Renz

 

 

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